Marzo
del 2020, los cofrades preparaban ya sus vestas (hábitos penitenciales) para
las procesiones penitenciales del Jueves y Viernes Santo. Se recibieron los
hachones de cera para portar en las mismas, los programas de actos, el saluda
del Clavario ya enviado a los Cofrades, el predicador de las Siete Palabras con
su alocución escrita, las Aleluyas del Domingo de Resurrección ya estaban en la
Sede de la Cofradía, la “dispará” del Encuentro del Domingo de la “Mañanica de
Pascua” ya encargada……… y llegó la pandemia del COVID -19 y la orden del
Gobierno de España decretando el confinamiento total de la población. Todo se paró.
Los
cofrades enmudecimos y con tristeza veíamos pasar los días en nuestras casas
con el repiqueteo diario de los fallecidos. Todo parecía negro y sin esperanza.
En
este silencia lleno de tristeza, visionar por televisión el acto del Jueves
Santo, 27 de Marzo del 2020, del Papa
Francisco, en una Plaza de San Pedro totalmente vacía, rogando por el final de
la pandemia bajo la lluvia, al Cristo de San Marcelo de Roma nos llenó de
esperanza y de luz para seguir adelante con fé y esperanza.
Ese
Cristo de San Marcelo, que comparte con el de la Cofradía su nombre y que
complementa el nombre de la misma desde el año 1725 en que el Papa Benedicto
XIII (1724-1730) con su Bula del 31 de Agosto nos hermanó con la Archicofradía
del Santísima Cristo de la Iglesia de San Marcelo de Roma, haciéndonos extensible
a todos los cofrades sus múltiples indulgencias.
Con
pesar y resignación aceptamos que ese año no podíamos rogar ante él ni
procesionarlo por las calles de Segorbe en estación de penitencia. Solamente
nos quedaba la opción de rogarle y encomendarnos Él para que nos protegiera y
nos librara de la pandemia a todos.
La
Semana Santa transcurrió en el silencia y el encierro en nuestros hogares,
rememorando e intentando seguir la misma mediante la oración y el recogimiento
personal.
La
Cofradía estaba en silencio, pero no los cofrades que mediante las nuevas
tecnologías, mantenían el espíritu de hermandad comunicando las indicaciones
que emitía nuestro Obispo y dando cuenta de cuando ocurría en el ámbito
cofrade.
La
Cofradía no estaba muerta, solamente dormía cara al exterior, siguiendo la vida
interna, con la esperanza puesta en la Semana Santa del 2021
Por
fin llegó el año 2021 y los cofrades volvimos a retomar ese espíritu de
celebración, como han sido siempre los actos de la Semana Santa. Tal como
pasaban los días y se acercaban las fechas, nuestro gozo inicial se fue
transformando en un sentimiento de tristeza pues no se veía esa “normalidad”
que nos anunciaban y se preveía otra Semana Santa “de puertas adentro”.
Así
fue y gracias a la Junta Local de Cofradías, se pudo realizar los diversos
actos: Pregón Local, celebraciones del Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de
la Resurrección en el interior de la S.I. Catedral-Basílica manteniendo las
medidas dictadas por las autoridades civiles, sin poder celebrar ninguna
procesión ni actos en el exterior.
A
pesar de ello, la imagen del Cristo de San Marcelo pudo salir de su Capilla
pues con élla se celebró el Via-Crucis
del Viernes Santo de la S.I
Catedral-Basílica, llevado por nuestro Clavario, y presidir el posterior
Sermón de las Siete Palabras.
El
Domingo de Resurrección no se pudo realizar la procesión del Encuentro con su
tradicional “mascletá” y lanzamiento de las “Aleluyas” al paso de la Imagen del
Resucitado y de la Virgen por la Sede de la Cofradía, aunque las imágenes,
tanto del Cristo como de nuestra Virgen estuvieron presente en la misa de
Pascua en la S.I. Catedral-Basílica y la
Sede de la Cofradía se engalanó como de costumbre
Por fin los cofrades y la Cofradía, aunque sin las procesiones penitenciales del Jueves Santo y Viernes Santo, ni la del Encuentro del Domingo de Resurrección, pudieron celebrar con recogimiento y devoción los actos propios de la Semana Santa, que les reconfortaron interiormente dándoles la paz espiritual que en estos tiempos de zozobra tanto se necesita.
La
Eucaristía la celebró nuestro Prior y Párroco de San Pedro, el Rvd. D. Federico
L. Caudé que nos dedicó una entrañable plática exhortándonos a continuar
manteniendo el espíritu cofrade por encima de cualquier adversidad externa,
siempre bajo el amparo del Stmo. Cristo.
El
coro de la S. I Catedral-Basílica de Segorbe, dirigió por nuestro cofrade David
Montolio se encargó de los cantos propios de la Eucaristía, dándole a la misma un
mayor realce y solemnidad.
Ahora
ilusionados empezamos a preparar los actos, con el resto de las Cofradías de
Segorbe, de la Próxima Semana Santa, del 2021, que esperamos todos poderlos
realizar con la solemnidad, recogimiento y espiritualidad de siempre.
Segorbe, Septiembre 2021
Manuel Barea Cambres
Secretario.
Cofradía de la
Sangre-Cristo San Marcelo